martes, 4 de septiembre de 2007

Diario de un difunto

Hoy no reconozco quien soy. Me levanto y veo una luz al fondo.... habré muerto??? No, es solo la ventana del pasillo que deja entrar la luz del maldito sol a mi vida. Las copas de ayer no fueron suficientes para calmar este gusano que quema mi vientre.
Pero, en fin, ya me levanté... contra lo que apostaron mis amigos (ja!, vaya amigos...)

Busco desesperadamente el interruptor de la luz para poder cerrar mi ventana y evitar que el sol me toque con sus tibios dedos... hoy no merezco ningun calor. Lo encuentro y lo enciendo.

Camino hacia la cocina y veo que la mesa ya está servida. Tu siempre lo tenias todo tan preparado. Me siento y cojo la taza de cafe negro humeante que hubieras querido servirme. Poco a poco me voy despertando de mi sueño, de mi cansancio, a mi vida y siento por primera vez ese olor. Mi nariz absorve ese olor y mi cerebro lo comienza a procesar. Aún estoy muy cansado para pensar asi que el olor se desvanece entre mis sueños.
Sigo tomando mi cafe y veo el periodico del dia de ayer. Las mismas noticias de siempre, las mismas chacharas de siempre... las noticias que tanto me impactaron y tan lejanas veia.

Me levanto de la mesa y me voy a duchar, para comenzar un dia más del resto de mi vida. Saco la toalla del gabinete, ese gabinete que siempre está tan ordenado... y siempre con toallas limpias y oliendo a lavanda... asi eras tu de ordenada y detallista. Me acerco a la ducha y mi piel se pone de gallina, será que ya me percaté de todo? No, es solo el temor al baño frio. Otra vez ese asqueroso olor llega a mi nariz y sube hasta mi cerebro. Sigo muy cansado para pensar.

El baño trae nueva vida a mi cuerpo. Poco a poco las ideas se van aclarando en mi cabeza y comienzo a darme cuenta de lo que pasó. Ayer llegué del trabajo... feliz!. Habia sido promovido a supervisor y todo gracias a ti!, al coraje y valor que me distes para esforzarme en mi trabajo, al apoyo que me distes para estudiar mis clases de administración, a las noches que te quedastes conmigo a estudiar y hacer los malditos deberes... Cómo podria haberlo hecho sin ti??? Al valor que me inyectastes para hablar con mi jefe de la promoción. Yo siempre tuve tanto miedo a los cambios!. Siempre me contente con lo que me daban y nunca pense en exigir más, pero TU, tú no eras así... siempre querias MAS!, en todo siempre MAS.
Ahora llegaba yo con la feliz noticia. Estaba tan orgulloso de mi, pero más de ti, de tenerte a mi lado. Otra vez ese maldito olor me invade.

Al llegar a nuestra casa todo se veia como siempre, todo tan ordenado, tan limpio, con ese adorable olor a lavanda que te encantaba... veo nuestro muebles, que fueron lo primero que compramos juntos... el televisor de 29'' que tanto odiabas! y que con suplicas y con halagos me permitistes comprar para ver mi futbol... ya sabes, la sub-17!. Veo los libros, atiborrados en nuestra pequeñisima biblioteca. Cuando compraremos ese mueble que tanto quieres para tus libros?, creo que ya nunca... y entonces, recien al final cuando los más bellos recuerdos de nuestra vida juntos se agolpaban en mi mente, escucho ese sonido... ese lamento... no! no es lamento, es... es... es... voy corriendo a nuestra recámara loco de horror y de miedo y veo con claridad la fuente de ese sonido.... eras TU, TU... gimiendo en brazos de otro hombre... y no recuerdo más... ahora si ese olor penetra con fuerza ciclónica mi nariz, mi cerebro.... y recuerdo todo... ese olor a sangre y muerte... ese olor a ti... ese olor a traición...
No quiero entrar a nuestra recámara porque sé lo que me espera allí. Discretamente saco de la secadora las últimas ropas que tan diligentemente pusistes y me las pongo. Salgo a la calle y se que nunca más regresaré. Me despido de todos con la misma calma de todos los días, sin esperar nada, sin exigir nada.

Al final de la calle mi destino me espera, no se si será un taxi o una combi.... esperemos el primero que pase.

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